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Navidad: Cristo se vende en el mall a 12 cuotas sin interés.

María Elena Andonie Araque, Periodista U,C.

En diciembre se vende un 48% más que en el resto de los meses del año. Navidad es la fecha más relevante para el sector empresarial en materia de ventas: el fin de semana previo a esta fecha, es la época de mayor consumo en el año.
La maligna publicidad en televisión, que es lo único que ve el Pueblo, induce a comprar desde el mes de octubre. Así lo grafican estos slogans: ”Que no te pille Navidad, adelanta tus regalos”! ¡“Miles de ideas para pedir ese regalo único”! “Es tiempo de regalar esperanza, magia, tiempo, alegría, unidad, amor”.
Y utilizan maquiavélicamente a niños, incluso bebés, todos riendo a carcajadas, rodeados de tarjeta de crédito, a modo de presión del mercado, a los padres y familiares a endeudarse, con tal de comprarles todo lo que ellos quieran. “Muñecas, bicicletas, robots, play stations, scooters eléctricos y un largo etcétera.
¡Estamos listos niños”! Exalta un viejo pascuero en un carro repleto de regalos con niños y niñas corriendo extasiados detrás de él. ¿El mensaje?, sólo muchos regalos son la felicidad en esta Nochebuena.
Pascua feliz para todos.
El comercio apela a las emociones y valores más virtuosos y sublimes del ser humano – amor, paz, esperanza, alegría, unidad, compartir – engañando a los consumidores a comprar de todo y a toda costa.
Basta con observar la venta de una multiplicidad de árboles de pascua –plateados, dorados, blancos etc.- con adornos sofisticados muy caros y ver a la gente atochada, casi a empujones, comprando, como locos en los malls.
En el imaginario colectivo se instaló hace muchos años:
Mientras más regalos, más comida, licores finos, mesas pomposas y casas atiborradas de luces, más felicidad. Dos de los comerciales más patéticos es cuando aparece un niño rodeado de regalos, con nieve “cayendo desde el cielo” y le comunican ¡“No es un milagro de Navidad, ¡son tus tarjetas de crédito”! Y el otro ¡“Pide tu crédito con nosotros y celebra esta Navidad como más te gusta”!!
La manipulación es tan grande, que cerca del 80% de los chilenos, alienados, no les importa endeudarse, para, según el mercado, tener una “Feliz” Navidad, con los que amas.
¿Y los que no pueden comprar ni una pelota para sus hijos?
¿Los que no pueden tener ni siquiera un pollo para la cena?
¿La gente y los alcohólicos que viven en la calle…los miles personas de campamentos?
Y los que piden limosna, ¿que con suerte tienen para comprar azúcar y té?
¿Pascua feliz para todos?
¿Dónde está Cristo?


Entremedio de esta vorágine maníaca, no se encuentra ni una reseña del actor principal: Jesucristo.
Este profeta es maquiavélicamente profanado por el “viejo pascuero”, quien pasó a ser el protagonista para los niños en estas fechas.
En oposición a este consumismo y frivolidad desenfrenados, conozcamos cual es el verdadero sentido de esta fecha:
Navidad es un término de origen latino que significa “nacimiento”. Es una “celebración” que se realiza con motivo de la llegada de Cristo a la tierra. Más simplemente: es el cumpleaños de Jesús, quien, según la tradición cristiana, basados en la Biblia, nació un 25 de diciembre, en un establo, en Belén, con María y José, rodeado de vacas, burros y pastores con sus ovejas. Y siguiendo la misma tradición, llegaron los tres Reyes Magos, guiados por la estrella de Belén, para rendirle homenaje con regalos simbólicos: incienso, oro y mirra.
Por lo mismo, otrora era un festejo que conducía a la reflexión e introspección. O sea, algo espiritual, solemne y fraternal.

Y, por lo tanto, muy frugal para los niños. Quienes esperaban tranquilamente durmiendo en la Nochebuena del 24, para el 25 abrir sus botas rojas del pascuero, llenas de dulces y galletas de miel navideñas. Esos niños y niñas, con algo tan simple, se alegraban, agradecidos, compartiendo junto a sus padres y familia.


Actualmente en cambio, con el Dios mercado que hipnotiza a las personas, capturadas en este sistema neoliberal, la mayoría opta porendeudarse, cayendo en un consumismo desorbitado.


Si total, el mercado ofrece todas las facilidades para comprar a 6, 12,24 y hasta 48 cuotas sin interés.
Sólo el 10% de los privilegiados puede gastar lo indecible sin endeudarse. A una gran parte de los chilenos, el mercado se encarga de convencerlos para que compren con plástico. Y el otro resto se frustra por no poder comprar un pollo ni un árbol de pascua.


La mercantilización de esta fiesta religiosa, la transforma en algo frívolo, materialista, pagana, con todo tipo de recursos patéticos del mercado. Nada más lejos de la austeridad que se merece.


Una falta de respeto, más bien, una herejía inverosímil a Jesús: ocultando la sobriedad y sencillez, en un simple pesebre, lleno de amor y paz, en la que nació (según los textos bíblicos).
Los que viven el verdadero sentido de esta milenaria celebración, ven con mucho dolor cómo el cruel mercado, a quien le interesa solamente el lucro, ha enterrado en el imaginario colectivo en Chile, que la ciudad donde nació Jesús, Belén, está en un luto total, sufriendo lo inimaginable. Esto dada la masacre total, la limpieza étnica, provocada por Israel a la población civil en Gaza, asesinando en especial niños, niñas y bebés. Bombardeando por aire y tierra, matando, descuartizando decenas de miles de palestinos, niños, mujeres, ancianos y hombres que en este mismo instante, mientras continúa el exterminio, Gaza se transformó en un verdadero cementerio. Paralelamente el jolgorio y manía colectiva indiferentes e indolentes, tapando, la realidad más cruenta en Belén, bombardeada también enestos instantes. No cabe duda de que Jesucristo nacería entre los escombros. Y, por supuesto si fuese, en estos instantes un adulto, serebelaría y no permitiría que continúe el genocidio de Israel en Gaza y lo que va quedando de Palestina.
Quién, medianamente Humano, ¿puede celebrar el nacimiento de Jesús en Belén?

La Navidad está siendo profanada por el materialismo y consumismomás salvaje. Sabiendo el exterminio que está sufriendo Gaza.
Este es el maquiavélico objetivo logrado por los dueños del retail. Al mismo modo que Judas, por unas monedas de oro, vendió a Jesucristo,
en estos tiempos, vendemos a Cristo a 12 cuotas sin interés.


María Elena Andonie Araque, periodista.

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