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NAVIDAD: EL LUTO DE BELÉN

María Elena Andonie Araque, Periodista U.C.

Según los textos bíblicos, Jesús nació en Belén, en un establo junto a su madre María y su esposo José. Los acompañaban pastores con sus ovejas y animales. Y cuentan que llegaron tres Reyes Magos de “Oriente”, cada uno con un regalo simbólico para el recién nacido: incienso, mirra y oro.

Belén es una ciudad que se sitúa en el centro de Cisjordania, en las montañas de Judea, a 9 km al sur de Jerusalén. Tiene un gran significado religioso, justamente, por ser el lugar donde (según la Biblia) nació Jesús de Nazaret. Es muy visitada por turistas de todo el mundo, durante todo el año, en especial entre octubre y diciembre. Precisamente por la fecha en que se celebra Navidad:  el nacimiento de Jesucristo, entre el 24 y 25 de diciembre. Por esto, el lugar de culto o sagrado más concurrido es la Basílica de la Natividad, que se construyó en el siglo IV, bajo el imperio de Constantino, sobre el portal de la “Sagrada Familia” (según la religión católica).

La historia cuenta que la Basílica fue prácticamente destruida en el año 2002. Por ser uno de los lugares de culto más importantes del planeta, (sino el más importante), la reconstruyeron, para continuar recibiendo a los devotos cristianos, católicos y turistas en general.

En el año 1517, los turcos otomanos conquistaron Palestina. Y en Belén comenzó un período conflictivo que duró varios siglos. A fines de la primera guerra mundial, en 1917, Belén (Palestina) pasó a ser administrada bajo el mandato británico, que se comprometió a facilitar la formación en Palestina, de un “hogar nacional” para el pueblo judío sionista.

Este compromiso fue claramente explicitado en la declaración de Balfour el 2 de noviembre de 1917. Se redactó una carta firmada por el Ministro de Relaciones Exteriores Británico, James Balfour, dirigida al banquero y líder de la comunidad judía en Gran Bretaña, Walter Rothschild, para que se lo transmitiera a la Federación Sionista de Inglaterra e Irlanda.

Esta declaración confirmaba explícitamente, la partición de Palestina, otorgándole el derecho a los judíos sionistas y anti sionistas a tomarse una gran parte del territorio de la histórica Palestina. Tras esta declaración, llegaron 100 mil inmigrantes judíos y sionistas a ocupar el territorio.

Dada la ocupación, el pueblo palestino se alzó reiteradamente contra el colonialismo inglés y su apoyo a la constante y agresiva migración sionista. Como consecuencia, hubo múltiples rebeliones violentas de los árabes.

En 1947, continuando el plan de partición de Palestina, ahora propuesto por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Belén junto a Jerusalén, fueron ciudades designadas como territorio Internacional, administrado por las Naciones Unidas. Y en 1948, después de la guerra de la independencia de Israel, se concretó la división de Palestina, llamada la Nakba, que significa la “catástrofe Palestina”. O sea, la destrucción de la sociedad y la patria Palestina.

El 55% del territorio, quedó para el proclamado Estado de Israel, por sobre Palestina.

El 5 de junio de 1967, el ejército israelí invadió, en un ataque sorpresivo a Egipto, comenzando la tan conocida “Guerra de los Seis Días”. Porque justamente seis días después, Israel ganó la guerra. Como resultado, el Estado de Israel tomó posesión de la península del Sinaí, la Franja de Gaza, Cisjordania y los Altos del Golán.

Dada la ocupación de la totalidad de Gaza y Cisjordania, comenzó un nuevo éxodo de aproximadamente 500 mil palestinos.

El éxodo por siglos de los oriundos de Belén

Se acerca Navidad, 24 y 25 diciembre, fecha emblemática para casi el mundo entero. Pero en especial para la ciudad de Belén, en la Cisjordania ocupada. Que, por ser un icónico lugar de peregrinación desde todo el orbe, atrae a muchos extranjeros,

El sacerdote Rami, de la Basílica de la Natividad confiesa: “Desde octubre a diciembre es cuando más vienen los turistas a visitar los lugares santos. En estos momentos, desde que comenzó el ataque de Israel a Gaza, no llega prácticamente nadie, porque los peregrinos están muy afectados por la masacre.” y continúa “Los hoteles están vacíos. Por las calles y lugares de culto no transcurre casi nadie. Incluso se han cancelado los vuelos internacionales”.  Y termina con una notable aflicción: “Belén estaba llena de peregrinos, antes del conflicto en Gaza”.

Hoy. Cisjordania (Belén), se encuentra rodeada por dos carreteras exclusivas para aproximadamente 132 asentamientos israelíes, donde vive aproximadamente 475 mil colonos judíos. Decenas de miles de familias cristianas, que han nacido en Belén – durante siglos- se han visto forzadas a marcharse de la ciudad. Esto, por las confiscaciones de tierras y demoliciones de hogares. Toda esta destrucción va aparejada con la construcción de miles de nuevas viviendas para colonos judíos.

El muro del apartheid (segregación racial), construido por Israel, mide más de 12 metros de altura y aproximadamente 800 kilómetros de largo. Y se extiende por Cisjordania, rodeando Jerusalén. En algunos puntos de su trazado es una impresionante pared de hormigón y en otros, una valla electrificada que ha confiscado tierra palestina y ha creado de facto una nueva frontera: literalmente “de hecho”, o sea, por la sola fuerza, sin reconocimiento jurídico. Pese a que la ONU y el Tribunal Internacional de Justicia lo han declarado ilegal, su construcción avanza por territorio palestino.

No hay esperanza

Un residente del campo de Refugiados de Aida, en Belén, señala “En Belén la situación está demasiado mala. Toda la gente trabaja en el turismo y ya no llegan visitantes” y acota con mucho dolor en su rostro” “estamos muy mal también”, porque en el campo de refugiados de Aida, el ejército israelí, tanto de día como de noche, hace incursiones en el interior. A veces arrestan a los refugiados y otras veces los matan” Y continúa “la gente del campo Aida no puede salir de Belén, ni ir a Ramallah, (“Altura de Alá”) la sede provisional de la ANP (Autoridad Nacional Palestina) por los controles de seguridad israelíes”. Y constata “algunos extranjeros están aislados acá en Belén, debido a la cancelación de vuelos internacionales”.  El refugiado finaliza,

Aquí no se ve futuro. En especial para los niños. No hay esperanza”.

Si bien Belén no ha sido atacada, hasta ahora, ya se escuchan los primeros bombardeos. La gente está aterrorizada. Más aún, con la advertencia de Netanyahu, quien aseveró “El objetivo es convertir a Cisjordania, en un segundo escenario de conflicto. Esto requiere preparación para ataques masivos”, sentenció durante un encuentro con líderes locales de los asentamientos israelíes. “Vamos a ejecutar los mismos ataques de Gaza en Cisjordania”.

Al día de hoy, 15 de diciembre, el ejército israelí ha intensificado los bombardeos y ataques a la ciudad de Jan Yunis, en el sur de Gaza.

El sacerdote Rami manifiesta: “Este año evitaremos las manifestaciones externas de la Navidad: la música en la ciudad, la iluminación y la festividad hacia el exterior” Y sigue “Nos concentraremos en el significado de la Navidad y en los rezos, que es lo más importante en estos días”.

Por su parte, el Padre Isaac de la Iglesia luterana de la Navidad destaca “esperamos cualquier gesto de esperanza. Y quizás, de forma inocente, pensamos que las iglesias de Belén, podían enviar un mensaje a la Casa Blanca”. Continúa “escribimos una carta dirigida al presidente Biden, en la que pedimos un alto al fuego inmediato. Esto es para nosotros una exigencia ética, como lo decimos en la carta”. Y prosigue “Yo me encargué de llevar la carta a Estados Unidos. Me reuní con determinadas personas que me aseguraron que la carta llegaría a Biden y ya nos confirmaron que le llegó”. El sacerdote Isaac finaliza “hemos recibido todo tipo de mensajes de solidaridad y apoyo de todo el planeta”.

Esta “tragedia hegeliana” –tragedia política e histórica-, lleva más de dos meses de ataque en Gaza, por tierra y aire, masacrando y mutilando niños, mujeres, muchas de ellas embarazadas, hombres, jóvenes, ancianos. Destruyendo muchos hospitales, como Al Shifa, edificios, viviendas. Todo de todo. Y como si fuera poco, el gobierno del sionista Netanyahu, ha cortado el AGUA. Además, todo tipo de suministros energéticos: electricidad, combustibles, medicamentos, alimentos. O sea, todo de todo.

Palestinos de Gaza han confirmado que han pasado hasta diez días sin comer y hasta el día de hoy sin poder beber agua potable. Decenas de miles de niños y niñas son asesinados, mutilados, descuartizados (matan a un niño, aproximadamente, cada 10 minutos). Toda la población civil palestina indefensa, fallece, si no es por los bombardeos y las metralletas, por inanición e infecciones de todo tipo, dada la ausencia total de salubridad.

Bebés prematuros están muriendo por la desconexión de la electricidad de las incubadoras. Los niños están pidiendo morir, en vez de seguir sufriendo este infierno.

Navidad: Cristo entre los escombros

La demostración más simbólica del luto que invade a Belén en esta Navidad, es que tanto la Basílica de la Natividad, como la Iglesia luterana y muchas otras, construyeron un pesebre en el portal de Belén, con el niño Jesús entre los escombros. Esto, según un sacerdote “para formar consciencia de lo que está ocurriendo en Gaza… un grito de atención al mundo, un llamado a la consciencia, para solidarizar con nuestros hermanos palestinos”.

El mismo sacerdote finaliza, casi llorando: “Si Jesús naciera en estos días, nacería entre los escombros, entre miles de cadáveres, por los constantes bombardeos en Gaza”

“¿Le cabe a alguien, verdaderamente humano, alguna mínima duda, que esta es una Navidad enlutada?”

¿Quién, en su sano juicio, sabiendo de este genocidio, exterminio, masacre, ordenada por el gobierno sionista del presidente Netanyahu, puede siquiera imaginarse celebrar el nuevo aniversario del nacimiento de Jesús?

¿Por un mínimo de humanidad, no tendría que ser esta Navidad un duelo a nivel internacional?

Pero es la muerte de Gaza. Un nacimiento de Jesús entre los escombros. Quien moriría por los bombardeos al pesebre. Masacrado con miles de niños más. Es el luto total de Belén.

Colaboración: María Elena Andonie Araque, Periodista U.C.

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