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La estatua fue efectivamente retirada del frontis del señalado museo, pero la Armada no informó sobre su destino

El Consejo para la Transparencia acogió un reclamo interpuesto por el abogado Luis Mariano Rendón, presidente de la Fundación Memoria Histórica, en contra de la Armada de Chile, ante la negativa de esta institución de informar dónde está la estatua de Toribio Merino que debió retirar del frontis del Museo Marítimo en Valparaíso.

Recordemos que en el mes de junio del presente año, la Corte de Apelaciones de Santiago acogió un recurso de protección interpuesto por el abogado Rendón contra la Armada y ordenó a esa institución “…el retiro de la estatua de José Toribio Merino Castro del frontis del Museo Marítimo de Valparaíso y de cualquier otro inmueble o espacio público…”. La estatua fue efectivamente retirada del frontis del señalado museo, pero la Armada no informó sobre su destino. Para constatar el cabal cumplimiento de la sentencia, esto es, que no se encontraba en ningún “inmueble o espacio público”, Rendón solicitó vía ley de transparencia que la Armada le informase el destino de la estatua. La institución se negó aduciendo que “…revisados los archivos y registros de la Comandancia en Jefe de la Primera Zona Naval, no se ha encontrado evidencia de la existencia de algún acto administrativo que indique lo requerido”. Como dicha respuesta resultaba insólita, Rendón reclamó al Consejo para la Transparencia, el que acogió su reclamo y ordenó a la Armada informar sobre el destino de la estatua.

Consultado el abogado Rendón sobre la resolución del Consejo de Transparencia, señaló: “Resulta lamentable tener que llegar a este tipo de reclamaciones. Esperamos que la Armada a partir de ahora dé pasos transparentes que evidencien su acatamiento pleno y de buena fe a las resoluciones judiciales. Más allá de eso, esperaría que el alto mando de la institución, con el cual hemos dialogado en más de una ocasión sobre estos temas, comprenda que las organizaciones de Derechos Humanos y Memoria no somos sus enemigos, sino al contrario, sus aliados, en la prosecución del objetivo de tener una “Marina de todos los chilenos y chilenas”. Nuestro empeño es que Chile cuente lo más pronto posible con una fuerza de defensa naval comprometida con la democracia y los derechos humanos, que otorgue sinceras y efectivas garantías de no repetición de los crímenes en los que la involucró la dictadura y que se aleje para siempre de aquellos que dentro o fuera de sus filas, quisieran volver a manipularla para sus antidemocráticos propósitos. No queremos ver más a marinos haciendo desplantes amenazantes e irrespetuosos con las víctimas de las atrocidades cometidas, como hemos visto en los últimos tiempos. Tenemos la esperanza de que sean unos pocos fanáticos, de los que hay en todas partes, y que la gran mayoría de la institución solo quiera servir honestamente en la defensa de la soberanía del país. Está viva también la memoria de marinos constitucionalistas que son un ejemplo para las futuras generaciones y que pueden iluminar el camino al reencuentro. Se acercan los 50 años del golpe de Estado de 1973. Es hora de dar pasos significativos para volver a unir a Chile”, concluyó el jurista.