Corte Suprema ordena nuevo juicio contra tres carabineros acusados por 10 homicidios frustrados en La Florida

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CAUSA | RIT 119-2022 y RUC 2000424290-5

Segunda Sala del máximo tribunal acogió parcialmente los recursos de nulidad interpuestos y ordenó la realización de un nuevo juicio, por tribunal no inhabilitado, en contra de tres carabineros acusados por el Ministerio Público, como autores de 10 delitos frustrados de homicidio. Ilícitos que habrían cometidos el 27 de abril de 2020, en la comuna de La Florida.

La Corte Suprema acogió parcialmente los recursos de nulidad interpuestos por las defensas y ordenó la realización de un nuevo juicio, por tribunal no inhabilitado, en contra de tres carabineros acusados por el Ministerio Público, como autores de 10 delitos frustrados de homicidio. Ilícitos que habrían cometidos el 27 de abril de 2020, en la comuna de La Florida.

En fallo dividido (causa rol 115.087-2022), la Segunda Sala del máximo tribunal –integrada por los ministros Haroldo Brito, Manuel Antonio Valderrama, Jorge Dahm, Leopoldo Llanos y la abogada (i) Pía Tavolari– estableció error en la tipificación penal de los hechos acreditados.

“Que, en efecto, siendo el delito por el que se les acusa y se les condena a la postre el de homicidio en grado de frustrado, no se explica con claridad cómo es que se arriba a la convicción, contenida en el fundamento 16°), así como en los motivos 21°) y 22°), que los actos realizados por los encartados fueron efectuados con el dolo homicida propio de las figura tipificada en el artículo 391 del Código Penal; como asimismo, tampoco se expresan las razones por las que se excluye un dolo destinado únicamente a causar lesiones; o, finalmente, si en vez de un dolo directo en el homicidio que se imputa, existió un dolo eventual”, sostiene el fallo.

La resolución agrega: “Que como lo sostiene casi unánimemente la doctrina, en el delito de homicidio simple debe distinguirse el verbo rector (matar a otro), siendo un delito de resultado o material y no formal o de simple actividad; un sujeto activo (el autor) y uno pasivo (la víctima); y desde el punto de vista subjetivo a fin de determinar la culpabilidad, que el homicidio sea cometido con dolo homicida, que no puede consistir en la simple intención genérica de causar algún daño físico (herir, golpear o maltratar), lo que constituiría un dolo indeterminado, sino que es menester que concurra de parte del hechor, un dolo de matar (que se ha denominado en doctrina ‘animus necandi’), en cuyo caso, el dolo es directo; como también el dolo homicida puede ser eventual (cuando el resultado de muerte se haya previsto como posible y se haya aceptado)”.

Para la Sala Penal, en la especie: “(…) precisado lo anterior, en el caso que nos ocupa no bastaba expresar –como lo hicieron los sentenciadores del grado en el considerando 16°)– que los acusados, concertados para ello, concurrieron al lugar de los hechos y uno de ellos procedió a ‘disparar indistintamente, en al menos 10 oportunidades, en contra de las personas que se encontraban ubicadas en este lugar, ello con el objetivo de herirlas y provocarles la muerte’, agregando en el fundamento 21°), que ‘la acción homicida se trata del paso de un vehículo rojo, sin placa patente y desde el cual, el copiloto, disparó su arma Glock, 9 mm., en contra de las víctimas, quienes estaban apostadas en una manifestación, impactándoles los proyectiles en distintas áreas de sus cuerpos, causándoles heridas de diferente clase’, puesto que en tales reflexiones no se especifica si existió un ánimo o intención de herir a los manifestantes (dolo directo del delito de lesiones) o ‘provocarles la muerte’ (dolo directo en el homicidio frustrado); o, finalmente, disparar al grupo de personas allí apostadas representándose la posibilidad que alguien resulte herido de muerte (dolo eventual en el homicidio)”.

“Que la falta de precisión –ahonda– en los aspectos antes señalados no resulta baladí, por cuanto si se estimare que el propósito de quien disparó era solo herir, pero al mismo tiempo que era el de matar, no se hace la necesaria distinción que permitiría concluir si se está en presencia solo del delito de lesiones (que fue el resultado producido), o el de homicidio en grado de frustrado, como concluyeron los jueces del fondo. Por otro lado, tampoco se explica la razón por la que, si se estimó que se disparó a la muchedumbre como un todo y a nadie en particular, pudo existir dolo eventual en vez de directo, cuestión no menor del momento que al cometerse el delito en grado de frustrado, tal grado imperfecto de ejecución solo es posible con dolo directo y no eventual, según gran parte de la doctrina nacional y refrendada por numerosos fallos de esta Corte, lo que por cierto es un tema aún debatible y no zanjado”.

“Que por las razones antes expresadas, aparece palmario que el fallo impugnado, en relación a la condena por los delitos de homicidio, adolece de deficiencias en su razonamiento y contraviene principios de la lógica formal; en especial los de razón suficiente (en virtud del cual se considera que ningún hecho podría hallarse ser verdadero o existente, ningún enunciado verdadero, sin que haya una razón suficiente por la que ello sea así y no de otra manera) y de no contradicción (según el cual una proposición y su negación no pueden ser ambas verdaderas al mismo tiempo y en el mismo sentido), toda vez que no se desprende que la acción ejecutada por el autor material lo fue con el propósito de matar; o si solo lo fue con el de herir o, finalmente, sin un propósito determinado, aun cuando representándose y aceptando un resultado lesivo de su actuar”, concluye.

Por tanto, se resuelve que: “se acogen los recursos de nulidad deducidos por las defensas de ROBERT EDUARDO SEPÚLVEDA GUZMÁN, LUIS ALFREDO DIOCARES TORRES y JUAN LUIS SOLÍS PARRA, únicamente por las causales de la letra e) del artículo 374 del Código Procesal Penal en relación a los delitos de homicidio imputados, contra la sentencia dictada el diecisiete de septiembre del año dos mil veintidós, por el Séptimo Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Santiago, en la causa RIT 119-2022 y RUC 2000424290-5, y el juicio oral que le antecedió, los que, por ende, son parcialmente nulos, solo en lo referido a la condena de los tres recurrentes como autores de diez delitos de homicidio simple, debiendo el Tribunal no inhabilitado celebrar un nuevo juicio oral en la presente causa únicamente por la acusación por dichos delitos, manteniéndose, por tanto, la validez del juicio y la condena de Luis Diocares Torres como autor del delito de conducción de vehículo motorizado con placa patente oculta”.

Decisión acordada con los votos en contra de los ministros Brito y Dahm.

Ver fallo Corte Suprema