La fiscalía de Chile resolvió no perseverar en procedimiento contra 7 carabineros imputados por golpiza a Moisés Órdenes

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por Rodrigo Bustos Bottai

La fiscalía de Chile resolvió no perseverar en procedimiento contra 7 carabineros imputados por golpiza a Moisés Órdenes en inmediaciones de Plaza Ñuñoa en octubre de 2019 y a consecuencia de la cual este resultó con fractura de costillas y pérdida de visión.

“La agresión sufrida por Moisés Órdenes es un caso de coerción física intencional aplicada por un grupo de agentes públicos para castigar a un manifestante mediante sufrimientos graves físicos y psicológicos. Es decir, se trata de un caso paradigmático de tortura colectiva.

Adicionalmente, se trata de un evento desgarrador que fue presenciado en vivo por televisión, en el que los imputados trataron de justificar la embestida culpando a la propia víctima y respecto del cual el alto mando no se hizo cargo.

Ese día Doce carabineros -la mayoría jóvenes, menores de 30, de provincia- apalearon a Moisés Órdenes y lo llevaron en calidad de bulto desde Ñuñoa al hospital en Providencia.

La determinación de la Fiscalía vulnera, a lo menos: el principio de “responsabilidad” establecido por los “Principios Básicos para Uso de la Fuerza” de 1990; y la obligación de esclarecer denuncias de abusos a personas privadas de libertad de la Observación general No. 31 del Comité de DD.HH

Esta decisión constituye un abuso de las facultades legales de la Fiscalía que niega el acceso a la justicia de la víctima. Como tal, podría configurar una “prevaricación administrativa” al contravenir expresamente obligaciones internacionales en torno a investigar excesos”. finaliza el abogado Rodrigo Bustos.

La paliza fue televisada. El noticiero de CNN-CHV mostró en vivo cada segundo. Eran las 20:40 cuando llegó la sección 02 de la 28º Comisaría de Fuerzas Especiales, con sus once uniformados dirigidos por el teniente Martín Blanc Cabrera (27). Ese día en Plaza Ñuñoa se había reunido una multitud que destacó en la prensa, por pacífica; pero a esa hora, según testigos, ya quedaba poca gente. Uno de ellos era Moisés Órdenes, quien apareció en pantalla poco después de que lo hiciera el piquete de Carabineros. Iba con ambas manos ocupadas: una sartén en una y un celular en la otra, grabando lo que ocurría. 

El propio Teniente Blanc enumeró, a su jefe superior, uno a uno, los rastros de la golpiza que quedaron en el cuerpo de Moisés: “Politraumatizado grave, trauma ocular izquierdo, fractura nasal, trauma torácico contuso, fracturas costales izquierdas múltiples. Neumotórax izquierdo leve, luxación hombro izquierdo, fractura dental incisivo central superior izquierdo”.

Moisés Órdenes, llegó a manifestarse con una cuchara y un sartén en la plaza Ñuñoa el 23 de octubre del 2019 y recibió una golpiza por parte de 12 carabineros, agresión que lo dejó politraumatizado y a punto de perder la visión en el ojo izquierdo.

El hombre de 55 años estaba manifestándose en la Plaza Ñuñoa, en Santiago, cuando fue atacado por un piquete de Fuerzas Especiales. Las consecuencias para su salud fueron graves: a tres años, del episodio, aún no recupera la vista. Además quedó con un pulmón perforado, cinco costillas fracturadas, un hombro dislocado, un diente menos, dos astillados y su nariz rota. Los 11 policías involucrados entregaron a la justicia una versión falsa, la que fue desestimada por una investigación interna de Carabineros, por la PDI y por testigos. La jueza liberó a todos los involucrados de la prisión preventiva. La Fiscalía resolvió no perseverar. Los uniformados eran investigados por el delito de torturas.