A 12 años del incendio en la Cárcel de San Miguel. 81 internos fallecieron la madrugada del 8 de diciembre. 13 reclusos lograron sobrevivir

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Mikal Espinoza/Piensa Prensa

81 internos fallecieron la madrugada (05:10) de ese 8 de diciembre. En tanto 13 reclusos lograron sobrevivir al incendio registrado hace exactamente 12 años, en la cárcel de San Miguel.

Entre las distintas víctimas, se encuentra el caso Bastián Arriagada, que estaba privado de libertad por no haber tenido dinero para pagar la multa asignada por vender CDs piratas.

También se cuenta el caso de Óscar Arteaga Quincham, quien debía abandonar el penal -donde también estaba recluido por no pagar una multa- una semana después del 8 de diciembre de 2010, día en que ocurrió la tragedia.

Al sexto día del incendio, doña María Isabel es contactada para ir a reconocer el cuerpo de su hijo, ocasión en que le mostraron sólo huesos carbonizados, imagen que no ha podido borrar, y que la tuvo por mucho tiempo buscándolo en diferentes hospitales.

Eran las 05:10 horas del 8 de diciembre de 2010 y una pelea que protagonizaban dos bandas rivales al interior del piso 4 de la torre 5 del complejo penitenciario San Miguel, pasaba de gris a oscuro, cuando uno de los reos tomó un balón de gas y un tubo de plástico para fabricar un lanzallamas artesanal, el que usó contra otros reos.

El hecho provocó la inflamación de varios elementos, entre ellos colchones y ropa, los que desencadenaron un voraz incendio que terminó con 81 presos de ese piso carbonizados.

El reo denominado el Aguja, Juan Escanilla Leiva, junto al Alan, Alan Ñanco Soto, los dos de la pieza cuatro,tomaron un cilindro de gas y lo transformaron en lanzallamas.“Se te acabó la playa”, fue uno de los últimos gritos de batalla mientras por el hueco del metal avanzaba el gas. En el momento se sintió un fuerte golpe en una lata y el sonido de la válvula del cilindro que junto a la llama—cuentan—fue disminuyendo con el tiempo.

Lo primero que prendieron fue un colchón de litera que los atrapados pudieron atravesar con sus lanzas y botar hacia adelante separándolo de la estructura, pero el colchón nuevamente fue ingresado a la pieza chica por el Aguja, el Alan y los otros. Y en cosa de segundos, adentro y fuera se prendieron las cortinas, las sábanas, los cables de conexiones hechizas y todo el material de plástico que había en el sector y que comenzaba a caer como líquido hirviendo en el cuerpo de los detenidos.

Al frente, los que gritaban y se apegaban a las ventanas para respirar entre las celosías de metal, se desmayaban de a poco por la inhalación de los gases y caían con sus cuerpos sobre los de sus compañeros. Ahí estaban el Henry, el Ampolleta, el Ale, el Jorgito, el Churreja. Los últimos dos habían tenido hace unas horas una pequeña discusión porque el Churreja, sin pedir permiso, había prestado un equipo de música, propiedad del Jorgito, al Ricky de la pieza sur.

Un sobreviviente del cuarto sur describió que al salir vio mucho humo negro y que por eso se tiró al piso. Que había olor a gas. Que encontró una bacinica y metió la cabeza. Que cuando llegaron los funcionarios, uno de ellos trató de abrir los candados, pero el candado de arriba fue imposible. Que otro gendarme metió su bota haciendo palanca y el primero gritó que empujaran la reja. Que con algunos reclusos hicieron fuerza en la parte inferior de las latas. Que en la parte de arriba el fierro de la reja estaba de color rojo. Encendido, incandescente. https://www.ciperchile.cl/2016/10/24/incendio-en-la-torre-5-las-81-muertes-que-gendarmeria-quiere-olvidar/

Tribunal absuelve a los 8 gendarmes acusados por incendio en la cárcel de San Miguel.

Tras el juicio más extenso de la reforma procesal penal, el Sexto Tribunal Oral decidió en forma unánime absolver a los ocho gendarmes imputados por la muerte de 72 reos durante el voraz incendio que afectó a la cárcel de San Miguel el 8 de diciembre de 2010.

“La tragedia tiene responsables, pero que de modo alguno corresponden a quienes al día de hoy ostentan la calidad procesal de acusados”, dice el veredicto leído por el juez José Manuel Rodríguez.

Así, los funcionarios absueltos del cuasidelito de homicidio son los centinelas Fernando Orrego, Francisco Riquelme y José Poblete, junto a los oficiales José Hormazábal, Patricio Campos, Segundo Sanzana, Jaime San Martín y Carlos Bustos.

El dictamen del tribunal criticó duramente el trabajo de la fiscalía, señalando que los “principales yerros, omisiones probatorias y reproches de objetividad se suscitaron en el seno de la actividad investigativa” y que los medios de prueba presentados durante el juicio son “difusos, imprecisos y contradictorios”.

Asimismo, sostuvo que la redacción de los hechos en la acusación fue “desprolija”, llegando incluso a postular que hubo dos incendios, “en circunstancias que toda la prueba de corte fáctico y técnico ofrecida por los acusadores estuvo encaminada a demostrar el advenimiento de un solo evento incendiario”.

“Este patente error sólo viene a adornar, el cúmulo de contradicciones, omisiones e imprecisiones detectadas”, agregó el juez, apuntando también que la Fiscalía intentó “amoldar” lo ocurrido a sus fines argumentativos. El ente persecutor deberá pagar las costas respecto de las acusaciones dirigidas en contra de Riquelme, Campos y San Martín.

Justicia condena al Estado de Chile a pagar $3.800 millones a víctimas del incendio en la Cárcel de San Miguel

El Séptimo Juzgado Civil de Santiago condenó al fisco a pagar indemnización a los familiares.

El juzgado rescata varios de pasajes de aquel fallo para resaltar las responsabilidades de la institución en la muerte de los reclusos y, por consecuencia, del Estado. De esa forma, indica como factores determinantes el hacinamiento por sobre el 295% en el recinto al momento de la tragedia, así como las excesivas horas de encierro de su población penal, la ausencia de vías de evacuación y la falta de personal y elementos para combatir el fuego. En la misma línea, el Juzgado relata la declaración de los imputados en ese momento, quienes aseguraron haber escuchado gritos desde la Torre 5 y no haber acudido, cuestión que hace concluir que “la intervención de Gendarmería no fue oportuna”.

“El hacinamiento, la inexistencia de medidas de evacuación, la inexistencia o ausencia de comunicación de un plan de incendios, el exiguo número de funcionarios a cargo de población penal, la escasa o nula preparación bomberil de los funcionarios de gendarmería y las desbordadas conductas de los internos, convertían a estos cilindros de gas en una bomba de tiempo para la seguridad de la población penal“, se lee en la sentencia.

“También concluiremos que la intervención de Gendarmería no fue oportuna; con todo, este tribunal entiende que aun de haberse establecido que la intervención de Gendarmería se produjo en un tiempo razonable, aquélla no podría tenérsele como eficaz, pues careció de coordinación y de un manejo adecuado de los elementos destinados a extinguir el fuego y/o disminuir sus nocivos efectos (…) llama la atención la tardanza con la que se llevó a cabo el rescate de los internos del ala norte, pues tal pareciera que nadie fue capaz de advertir -en un primer momento- que la vida de éstos estaba en peligro”, señala la magistrada.

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