Un día como hoy, tras 5 años sepultados, la vicaria anunció el hallazgo de 15 cadáveres en los hornos de Lonquén.

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por Mikal Espinoza

Bajo una mina de cal, fueron hallados quince hombres en las abandonadas minas Lonquén. El 30 de noviembre de 1978, la Vicaría de la Solidaridad, bajo la dirección del sacerdote Cristián Precht, anuncia el hallazgo de 15 cadáveres. Serían las primeras osamentas de detenidos desaparecidos encontradas durante la dictadura militar.

Durante los primeros años de la dictadura las autoridades negaron sistemáticamente la existencia de detenidos desaparecidos. A principios de 1978, el ministro del Interior, Sergio Fernández, aseguró incluso que “es muy factible que la gran mayoría de los presuntos desaparecidos hayan pasado a la clandestinidad o hayan caído en enfrentamientos bajo las identidades falsas que portaban, impidiendo su individualización”.

En enero de 1980 los antiguos hornos fueron dinamitados por “desconocidos”

Sin embargo, a fines de noviembre de 1978 un hecho vendría a desmentir de manera brutal esta versión oficial. Un campesino llegó hasta la Vicaría de la Solidaridad en Santiago para informar del hallazgo de restos humanos en una antigua mina de cal en el sector de Lonquén, en la comuna de Talagante. Después de constatar la presencia de los cuerpos y de ropa en el lugar, la Vicaría presentó una denuncia formal ante la Corte Suprema, que designó a la jueza del crimen de Talagante, Juana Godoy, para investigar los hechos. Unos días más tarde, la Corte designó como ministro en visita extraordinaria al ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago, Adolfo Bañados, para proseguir la indagatoria.

“Trozos de cráneos amarillentos, con huellas de cuero cabelludo; pelos sueltos, negros; ropas desgarradas en las que se reconoce un blue jeans, un chaleco de hombre”. (Palabras del subdirector de la revista Hoy, Abraham Santibáñez, al describir los restos humanos encontrados en los hornos de Lonquén, 30 de noviembre, 1978, Memoria Prohíbida.)

El ministro Bañados estableció que todos ellos habían sido detenidos el 7 de octubre de 1973 por carabineros de la Tenencia de Isla de Maipo, y descartó sus muertes en el marco de un enfrentamiento, como intentaron hacer creer los funcionarios policiales.

Era lo que quedaba de 15 hombres detenidos en distintas circunstancias el 7 de octubre de 1973 en la comunidad rural de Isla de Maipo, cuyos rastros se perdieron hasta fines de 1978, cuando se descubrieron los hornos de Lonquén.

Este hallazgo, que estremeció la opinión pública, marcó un doloroso hito para los familiares de los centenares de detenidos – desaparecidos, víctimas del régimen militar: confirmó la terrible sospecha de que sus parientes estaban definitivamente muertos. El régimen ya no podía continuar aseverando que tal como lo dijo el 7 de noviembre de 1975, el delegado de Chile ante las Naciones Unidas Sergio Diez en la Tercera Comisión de la Asamblea General de aquel organismo “muchos de los presuntos desaparecidos no tienen existencia legal.

“Sergio Maureira Lillo y sus cuatro hijos, Rodolfo Antonio, Sergio Miguel, Segundo Armando y José Manuel; Oscar Hernández Flores y sus hermanos Carlos y Nelson; Enrique Astudillo Alvarez y sus dos hijos Omar y Ramón; y los cuatro jóvenes Miguel Brant, Iván Ordóñez, José Herrera y Manuel Navarro fueron detenidos en Octubre de 1973 por Carabineros de la Tenencia de Isla de Maipo, a cargo en ese entonces, del teniente Lautaro Castro Mendoza. Ahí, en la Tenencia, fue la última vez que se vio con vida a los quince hombres, cuyas edades fluctuaban entre los 17 y 51 años.

Los familiares, quienes realizaron innumerables gestiones de búsqueda sin obtener resultados, sólo supieron de la suerte que corrieron sus seres queridos en 1978, cuando los restos de los quince hombres fueron hallados en los hornos de las abandonadas minas de cal en Lonquén.

El 30 de noviembre de 1978, la Vicaría de la Solidaridad, en ese entonces bajo la dirección del sacerdote Cristián Precht, creó una Comisión encargada de verificar las declaraciones hechas por un anciano, quien aseveraba haber encontrado numerosas osamentas humanas en las minas abandonadas de Lonquén.

Ese día partió rumbo a Lonquén la comisión integrada por Enrique Alvear, el obispo auxiliar de Santiago; el Vicario Precht y Javier Egaña, Secretario Ejecutivo de la Vicaría; el abogado jefe de la Vicaría, Alejandro González; el abogado Máximo Pacheco; el director de la revista Qué Pasa, Jaime Martínez y el subdirector de la revista Hoy, Abraham Santibáñez. Los hornos, ubicados al interior de la cooperativa agrícola El Triunfador, a unos 14 kilómetros de la ciudad de Talagante, eran dos viejas chimeneas de nueve metros de altura previamente utilizadas para la preparación de cal.

“Llegados allí, el abogado González removió los escombros y se introdujo por la bóveda. Comenzó a despejar el camino hacia arriba, partiendo de la base del horno a nivel de la tierra, y un tórax humano le cayó encima. Poco a poco fueron viendo que la chimenea del horno estaba tapada por un amasijo de fierros y enrejados que ocultaban una mezcla de huesos, ropa, cal y piedras.” (La Memoria Prohibida.)

La comisión regresó a Santiago y al día siguiente, el primero de diciembre, presentó una denuncia formal ante la Corte Suprema. El presidente de la Corte, Israel Bórquez, encargó a la jueza del crimen de Talagante, Juana Godoy, a que confirmara el hallazgo e investigara el caso. Godoy convocó a Investigaciones y antes de que estos llegaran al sitio partió rumbo a Lonquén con un grupo de la Vicaría encabezado por el sacerdote Gonzalo Aguirre, y el cual además incluía al fotógrafo Luis Navarro. La Vicaría, mientras tanto, había contratado una empresa constructora para que iniciara las excavaciones, y dentro de tres días el doloroso trabajo estaba listo y los restos de los quince cuerpos habían sido sacados de su lugar de entierro.

Los análisis del Instituto Médico Legal confirmaron que los restos humanos correspondían a las familias de los desaparecidos de la comunidad rural de Isla de Maipo. El 6 de diciembre de 1978 el Pleno de la Corte Suprema designó Ministro en Visita Extraordinaria al Ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago, don Adolfo Bañados Cuadra, encargándolo de proseguir la investigación del hallazgo de Lonquén.

La investigación de Bañados estableció que los quince hombres que hasta ese entonces habían engrosado la lista de desaparecidos, fueron efectivamente detenidos el 7 de octubre de 1973 por carabineros de la Tenencia de Isla de Maipo.

El Ministro además estableció la falsedad de las versiones de los ocho funcionarios implicados en las 15 muertes, quienes declararon que las víctimas murieron en confusos enfrentamientos nocturnos. Al comparecer ante el juez Bañados, el Capitán de Carabineros, Lautaro Eugenio Castro Mendoza, declaró que los quince hombres fueron llevados a Lonquén después de ser detenidos dado que uno de ellos le informó de la existencia de armas ocultas en las abandonadas minas. Castro agrega que al llegar a los hornos de Lonquén, fueron atacados repentinamente con armas de fuego desde los cerros durante unos quince minutos, durante cual ellos respondieron de la misma forma, disparando. Según la versión de Castro al finalizar el tiroteo, él y sus colegas se dieron cuenta que los 15 detenidos habían muerto, a pesar de que todos los carabineros resultaron totalmente ilesos.

Tras los primeros peritajes realizados a los restos óseos, la justicia militar ordenó la entrega de los cuerpos a sus familiares. Sin embargo, los restos de las víctimas fueron sacados de noche desde el Instituto Médico Legal, y enterrados en una fosa común sin informar a los familiares. No fue sino 37 años más tarde, en marzo de 2010, cuando los quince cuerpos fueron finalmente entregados a las familias y sepultados en una ceremonia pública multitudinaria en Isla de Maipo.

En memoria de:

ENRIQUE ASTUDILLO ÁLVAREZ

RAMÓN ASTUDILLO ROJAS

OMAR ASTUDILLO ROJAS

CARLOS HERNÁNDEZ FLORES

OSCAR HERNÁNDEZ FLORES

NELSON HERNÁNDEZ FLORES

SERGIO MAUREIRA LILLO

SERGIO MAUREIRA MUÑOZ

JOSÉ MAUREIRA MUÑOZ

SEGUNDO MAUREIRA MUÑOZ

RODOLFO MAUREIRA MUÑOZ

IVÁN ORDÓÑEZ LAMA

JOSÉ HERRERA VILLEGAS

MANUEL NAVARRO SALINAS

MIGUEL BRANTT BUSTAMANTE