A 32 años del hallazgo de fosa en Pisagua, recuerdan a ejecutados y detenidos desaparecidos en dictadura

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Anyelina Rojas V. / edicioncero.cl

«Hoy, a 48 años del golpe de estado, la situación política es diferente. Tenemos una nueva coalición de gobierno, a meses de tener una nueva Constitución para Chile, donde se renuevan las esperanzas de saber el destino final de nuestros familiares (ejecutados y desaparecidos), esperando que los perpetradores paguen con cárcel los delitos de lesa humanidad cometidos, con penas acordes a los delitos y sin beneficios carcelarios. ¡Cárcel común para los genocidas!».

Así se expresó en parte de su discurso, Héctor Marín Rossel, presidente de la Agrupación de Familiares de Ejecutados y Detenidos Desaparecidos de Iquique y Pisagua, AFEPI, durante el acto en honor a sus seres queridos, al conmemorarse 32 años del hallazgo de la fosa clandestina de Pisagua, descubierta el 2 de junio de 1990. Se encontraron 19 osamentas de ejecutados y detenidos desaparecidos y 5 comerciantes sin militancia política.

La ceremonia se realizó en el frontis del Cementerio Nº 3, donde se ubica el Mausoleo «Para Que Nunca Más», tras el iniciativa que se inicia tras el hallazgo de la fosa, siendo intendente Nelson Garrido Álvarez, quien escuchó las demandas de los familiares. Hasta este lugar enfilaron los participantes en esta jornada conmemorativa, muchos ya de avanzada edad.

Un especial realce tuvo esta ceremonia, por la participación de Leila Nash Sáez, hermana de Michel Nash Sáez, el soldado conscripto que se encontraba haciendo el servicio militar en el Regimiento Granaderos de Iquique, siendo detenido por negarse a actuar contra su pueblo.  Fue enviado a Pisagua, donde fue fusilado por una falsa ley de fuga, sin que su familia supiera más de su paradero.

Leila recibió una medalla que le otorgaron las JJCC, que llevan el nombre de Michel Nash. Y se comprometieron a mantener viva su memoria.

Además, destacó la participación de Claudia Córdova, hija de José Rufino Córdova Croxato, 35 años, al momento de su ejecución, tras un ilegal Consejo de Guerra realizado en Pisagua. Era administrador portuario y militante del Movimiento de Acción Popular Unitaria (MAPU). Fue detenido el 11 de septiembre de 1973.

Claudia Córdova, que tenía 1 año al momento de la ejecución de su padre, por primera vez vino a Iquique para participar en los actos conmemorativos. También se trasladó hasta Pisagua, para conocer la fosa clandestina, donde aparecieron las osamentas de su padre.

En el Mausoleo, pronunció algunas palabras, bajo una fuerte emoción. «Es fuerte venir, pero es necesario… mi papá nunca ha sido olvidado», dijo en palabras entrecortadas. «Este viaje ha sido fuerte pero sensible y muy lleno de amor, que es lo que yo veo acá. No hay odio, hay sólo amor… y ganas de mantener su legado y homenajear a nuestros muertos».

En esta ceremonia, también participaron algunas autoridades de gobierno como, la Seremi Vocera de Gobierno, Alejandra Ceballos; el Seremi de Salud, David Valle, la Seremi de la Mujer y Equidad de Género, Noemí Salinas y la Seremi de Justicia y Derechos Humanos, Camila Castillo. También asistió la Consejera Regional Camila Navarro, el Secretario General de la Cormudesi, Víctor Guerrero; la Directora regional del INDH, Lorena de Ferrari y el concejal de Alto Hospicio Karl Harder. Todos [email protected], acompañaron a los familiares y compañeros de quienes ya no están y haciendo eco del discurso de Héctor Marín:

«No queremos que la historia se repita, es por eso que nosotros los familiares organizados a través de la Coordinadora Nacional de Ejecutados Políticos y Detenidos Desaparecidos, seguimos luchando en cada rincón de Chile en contra de la impunidad y el negacionismo. Cada acto de memoria reivindica sus nombres y su honor, como padres de familia, dirigentes políticos y sociales; como ciudadanos dignos partidarios de un gobierno legítimamente constituido, presidido por nuestro querido compañero Presidente Salvador Allende».

Héctor Marín, de la AFEPI, junto a Leila Nash y Claudia Córdova; hermana la primera, e hija de fusilado, la segunda de las nombradas.