EDITORIAL: Hacia la inclusión de pueblos indígenas

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El país está en un escenario complejo, con actos de violencia muy lamentables como los ocurridos este domingo 1 de mayo en las manifestaciones del Día de las y los Trabajadores, donde hubo balaceras que dejaron a tres personas heridas, una de ellas gravemente, denuncias irrefutables por medios televisivos  y que conllevan, una vez más, a poner en tela de juicio a instituciones del Estado como Carabineros de Chile, hasta ahora, una rama de las FFAA, al Ministerio Publico, Ministerio de Justicia y al Ministerio del Interior. Todo lo que redunda en el gobierno actual que le compete resolver los hechos presentes, aunque su origen esté en el mandato anterior, del cual además recibió la institucionalidad en situación deplorable, por su consabida y condenable gobernanza.

Los hechos violentos ocurridos recientemente pueden ser o no, parte del mismo paquete de la campaña de la derecha del país por el rechazo a la nueva constitución, está por comprobarse, pero no hay duda que ésta busca generar un clima de desestabilización y obstruir el proceso de la convención, con la finalidad clara de que no haya plebiscito de salida a la propuesta de la nueva carta magna o que en definitiva se rechace. Con todo, es demasiado lo que hay en juego. Para empezar, vidas humanas. El gobierno tiene el deber de resguardar la seguridad de este proceso y que se cumpla en su totalidad, porque este ha sido determinado por la soberanía del pueblo.

Esta misma derecha está representada en constituyentes conservadores que han ejercido el rechazo desde el interior de la convención desde el comienzo, no obstante, tengan derecho a rechazar y cuestionar las normas que les plazcan, pero, ello no les da derecho a vapulear y violentar verbalmente a convencionales de escaños reservados de pueblos originarios, sin miramientos y sin ser sancionados, por un reclamo tacaño de que están recibiendo excesivos derechos, privilegios. Con esto han levantado una campaña en contra de la plurinacionalidad.

Se evidencia así, de su parte, una violencia intrínseca y de racismo, junto con un desconocimiento soberbio, sobre lo que está sucediendo en el mundo actual, en estos inicios del siglo XXI.  Justamente los cambios que busca una gran mayoría en el mundo, también en Chile, van hacia esos horizontes. Hacia la inclusión de pueblos indígenas, reivindicación de sus derechos y su participación integral en la sociedad, como también a abolir todo tipo de racismo. Para ello basta con ver lo que está ocurriendo en Estados Unidos y la fuerza del movimiento antirracista. Estos junto con el feminismo, un movimiento de larga data y exitoso, van cobrando cada vez mayor relevancia y marcan el rumbo venidero.

Que en la nueva constitución converjan el estado social democrático y de derecho, la plurinacionalidad y el feminismo, para cualquier país desarrollado o en vías de, parece una trilogía perfecta. Y si a ella se le agregan, respeto irrestricto por los DDHH y derechos sociales que ya están inscritos, como derecho a la vivienda digna, a un seguro social justo, acceso a salud pública de calidad y a la educación en toda su amplitud;  que niños, niñas y adolescentes, personas mayores, mujeres, o  con condiciones especiales, serán sujetos de derecho, es decir, serán respetadas, consideradas en toda política pública y en cada ley que se escriba, y todo esto esté contenido en un marco ecológico eficiente, no cabe ninguna duda,  que nos instala como país en vías de un desarrollo integral y con posibilidades ciertas de estar muy arriba, como les gusta a las y los economistas,  en el ranking de la OCDE. Esto debiera propiciar un gran apruebo el próximo 04 de septiembre.

Dar por perdida la batalla antes de darla, porque algunas encuestas indican que ganará el rechazo, en medio de desinformación y un clima beligerante, gracias a una campaña altamente financiada y agresiva por este sector opositor, no parece de mucha hidalguía. El país con sus autoridades, primero, tiene que dar la gran batalla final por un mayoritario apruebo. Hay mucha fuerza popular, mucho trabajo y recursos depositados en este proceso para dejarlo al lado del camino, no obstante, se diga que estamos en un gran trayecto constitucional que puede continuar. Las transformaciones basales que requiere el país, no pueden seguir esperando.

madrepizza.cl