El historiador y sociólogo, Pablo Seguel Gutiérrez nos presenta su libro “Soldados de la represión”

Comparte en:

Un exitoso trabajo que recopila información confidencial, investigación realizada durante largos 7 años:

Seguridad nacional y contrasubversión en las Fuerzas Armadas chilenas, 1970-1975. “Lo que que demuestro en esta investigación, con mucho documento, mucho antecedente, es que la contrasubversión y el Anticomunismo, no es una excepción dentro de este proceso, sino que es la lógica con la que se formaban a los militares, a mediado del siglo XX en Chile.” es parte de lo que señala Pablo Seguel en esta entrevista.

En esta entrevista el Historiador nos comenta que: La propuesta de esta investigación tuvo como objeto inicial el análisis de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), entendida como un organismo burocrático-militar que desarrolló funciones represivas, de control, información e inteligencia estratégica que la perfilaron como una policía política entre 1973 y 1977. El objetivo era situar a la DINA en el proceso de institucionalización de la dictadura permitiendo, a través de su accionar, dar cuenta de cómo las diversas disputas políticas, dentro de la Junta Militar de Gobierno como fuera de ella, fueron incidiendo en el desarrollo de la organización y el derrotero político del presidente de la Junta, general Augusto Pinochet Ugarte. El éxito y desarrollo de la DINA implicaban el desarrollo del personalismo de la dictadura militar en su proceso de institucionalización. Como el mismo Pinochet espetó a los miembros de la Junta Militar en 1974 en una conversación en la que se estaba cuestionando el accionar de la DINA y que grabó el exdirector de inteligencia del Ejército general Augusto Lutz: “¡Señores, la DINA soy yo!”. El desarrollo del personalismo del régimen era la cara política de la lógica represiva de la dictadura.

Bajo esta intuición investigativa, suponía que la DINA –como una burocracia de inteligencia política– efectuaba una ruptura con el desarrollo de la racionalidad represiva de los servicios de inteligencia al interior de las fuerzas armadas (FF. AA.) y policiales. Mi argumento para sostener aquello radicaba en que la DINA era un servicio de inteligencia de Gobierno y no una burocracia de inteligencia de una rama específica de las FF. AA. dependiente del alto mando.

entrevista completa. revisa el Audio

@pablozeguel (twitter) pablo_zeguel (ig

entrevista completa


Otro argumento que reforzaba mi hipótesis inicial era el hecho de que este servicio realizó labores de inteligencia política para la toma de decisiones en diversos ámbitos de las políticas de Estado, además de contrainteligencia y operaciones encubiertas. Finalmente, tomando como base la periodización de las
comisiones de verdad y reconciliación, supuse que la emergencia de la DINA rompía con la racionalidad represiva de los primeros meses del golpe de Estado y que con ello marcaba una ruptura con
la lógica contrasubversiva de las FF. AA.

VALOR DEL LIBRO $20.000  https://ediciones.uahurtado.cl/libro/soldados-de-la-represion/

Capítulo I
Unas FF. AA. para la seguridad nacional y la contrasubversión: profesionalismo militar anticomunista


Capítulo II
Arquitectura jurídica de la represión y la seguridad nacional: hacia la militarización de la seguridad interior en el Estado de Compromiso (1938-1970)


Capítulo III
Orden interno y contrasubversión durante la Unidad Popular (1970-1973)


Capítulo IV
La guerra contrasubversiva de las FF. AA. Del copamiento militar del territorio a la guerra clandestina
(septiembre a noviembre de 1973)


Capítulo V
La profundización de la guerra contrasubversiva: de
los servicios de inteligencia en las CAJSI al surgimiento
de la DINA


Capítulo VI
La DINA: una policía secreta al servicio de Augusto Pinochet

DEDICADO

A la memoria de las víctimas anónimas de la represión que nadie acreditó ante las comisiones de verdad y reconciliación del Estado chileno, asesinadas por las fuerzas armadas y policiales en colaboración con civiles en las más completa impunidad durante los diecisiete años que gobernó la dictadura cívico-militar (1973-1990).

A las 3.227 personas acreditadas como ejecutadas y/o detenidas desaparecidas.


A los 38.254 detenidos y torturados por pensar distinto, en las 1.132 cárceles, campos de prisioneros y centros clandestinos de detención dispuestos en todo el país, de las cuales solo conocemos
públicamente 802.


A los 102 niños y niñas que nacieron en las prisiones o que estuvieron detenidos con sus padres durante la dictadura cívicomilitar.

A los más de 250.000 chilenos exiliados. En especial a mis tíos Rubén y Santiago Sabioncello Ravanales, quienes tras sufrir los apremios de la detención y la tortura en manos del Servicio de Inteligencia de la Fuerza Aérea (SIFA), partieron al exilio con parte de nuestra familia.