Convención Constitucional: Avanza el gigantesco proyecto país

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Vale recordar que la temporalidad ejerce presión en este proceso desde sus inicios, cuando la ciudadanía el 15 de noviembre de 2019, con el Acuerdo de Paz, a menos de un mes del fuerte remezón generado por el previsto estallido social, se vio enfrentada y debió asumir de súbito, este gigantesco proyecto país: La elaboración de un Nueva Constitución de Chile.

Era un anhelo desde hacía mucho que la constitución elaborada por la dictadura debía terminar, y se confirmó en el plebiscito de origen del apruebo, pero, se vislumbraba que para lograr esa meta se debían ir subiendo varios escalones. Sin embargo, en cinco meses, en abril, se eligieron constituyentes; en julio de 2021 partió la convención y ahora, en 45 días o menos, debe estar listo el borrador de la carta magna de Chile que se plebiscita el 04 de septiembre.

Al problema de temporalidad se debe sumar el contexto que persiste: una rebelión popular extensa y aún latente; meses de corrido de campañas políticas intensas; la despiadada pandemia con sus desastrosas consecuencias sanitarias y económicas, más la precarización que se mantiene. A esto se agrega una irritación extrema que está instalada en la sociedad, como un hecho sociológico estudiado y confirmado por especialistas. Era de esperarse.

Por esto, no debiera parecer extraño -aunque no es el ideal y el dialogo debe primar- que, ante dilataciones en el proceso convencional, por indicaciones, muchas veces inútiles, a las normas, o cambios repentinos de posturas en votaciones decisivas, que demoran y retrasan la agenda, más la presión externa de personajes con poder político y partidista, las reacciones de algunas/os constituyentes desde todos lados, sean alteradas.

Tal fue el caso de la controversia que se formó recientemente, por el rechazo al Informe de Medio Ambiente en votación del pleno, con la participación de 152 de los 154 convencionales y que obtuvo 98 votos a favor, 46 en contra y 8 abstenciones.  De existir la mayoría simple, habría sido aprobado, pero, la regla de 2/3 indica que la aprobación es con 105 votos. En este informe estaban las propuestas de derechos sobre bienes naturales comunes como el agua, el litio, el cobre. Junto con modelos económicos para su administración, entre otros, altamente esperados.

A raíz del conflicto que esto generó, se les pidió más auto control a todos y todas las convencionales y mayor respeto con sus pares, lo que cumplirán, no cabe duda. Aunque siempre habrá excepciones, como las conocidas. Pero, lo mismo debieran asumir las autoridades y personeros políticos, además, dada sus posiciones de poder, no ejercer presiones sobre este espacio de soberanía popular y evitar declaraciones apuradas o desproporcionadas que aumentan la inflamación. Ese mínimo, debiera estar claro. En un conflicto y su solución, son dos o más las partes responsables.

Con todo, la convención avanza rápido y, con certeza, cumplirá las expectativas del país, a pesar -hay que repetirlo-, de las campañas en contra y de desinformación de una derecha minoritaria y de sectores políticos y empresariales que ven amenazados sus privilegios.

Van 290 normas aprobadas e incluidas en el borrador de la nueva constitución. Los derechos sociales para todas y todos, con enfoque de género, equidad y paridad, como a la vivienda -a la salud -al cuidado -a la ciudad y el territorio -a la libertad sindical -a la seguridad – al agua, ya están incluidos. Se aplaude también que el programa feminista constituyente vaya cobrando fuerza, y una vida libre de violencia para todas las personas que habitan el país, en especial para grupos en situación vulnerable, sea un derecho constitucional, como también que el trabajo doméstico y de cuidado este reconocido en la futura carta magna.

Otra transformación sustancial se está concretando, esta se refiere a las policías, pues dejan de ser de carácter militar y pasan a ser instituciones civiles, es un buen comienzo. Asimismo, la corrupción, transparencia, las condicionantes y exigencias para ejercer cargos públicos, se están perfilando claramente en la nueva constitución. Así, no sólo la gran labor de excelencia y a contra tiempo, realizada por las y los convencionales asegura el éxito de esta nueva constitución y su apruebo mayoritario congruente con el plebiscito de origen, sino también la atenta participación ciudadana, su aporte y apoyo.  Junto con ello, es vital la internalización y convicción de las fuerzas políticas institucionales y autoridades, de que esta es la vía que puede otorgar una base para la paz social del país. Trabajar por lo contrario es, nuevamente, desconocer al verdadero Chile y arriesgar una vez más su estabilidad.