Votaciones del Pleno de la Convención Constitucional Salida y entrada de normas

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La semana pasada, la convención constitucional y sus sesiones del pleno se tomaron la agenda, claro que, peleando protagonismo con el quinto retiro popular y el paralelo del gobierno, además de los infaltables fake news y comentarios desacertados.

Ante comentarios que circularon sobre la calidad intelectual y profesional de quienes integran la convención -que bordearon cuasi un desastre mayor-, vale reiterar que, las y los constituyentes fueron elegidos por votación popular y democrática. Son profesionales en su mayoría, en derecho, pedagogía y periodismo, con experticia y activismo en ecología, feminismo, dirigencia social, comunitaria y territorial. Además, cuentan con asesorías especializadas en las distintas materias. Su trayectoria es valiosa y su trabajo innegable.

Así, la convención se está acercando a perfilar una nueva constitución que interpreta, en gran parte, el Chile que se quiere, incluyendo demandas que eran invisibles para algunos, pero que están latentes en el corazón del pueblo. El mismo que ahora, para bien, es el guardián de su escritura y celebró masivamente el articulo aprobado en el pleno y que pasa al borrador constitucional, el cual da término al Estado subsidiario y consagra un Estado social, democrático y de derecho. Histórico.

Pero la celebración continúa, pues se incorporaron normas que instalan la garantía a los DDHH, la democracia inclusiva y paritaria, igualdad sustantiva de género, la soberanía del pueblo, el buen vivir, responsabilidad medioambiental, igualdad de derechos de las personas,  diversidad de familias y el plurilingüismo, y más.  Se confirmó con la aprobación de los 2/3 de votos que se mantienen iguales los emblemas nacionales, la bandera, el escudo y el himno.

Y, comenzó el derrotero también de una norma muy esperada, la total eliminación del Senado y en su reemplazo, la apertura de la Cámara de Las Regiones. Plausibles normas que, con su aprobación, pasan a la nueva constitución.

Descartar el Senado coincide con el parecer de mucha gente que percibe a esa instancia como el lugar donde se dilatan y obstruyen leyes, que son llevadas hasta la cámara de diputados por el pueblo, por personas que sufren y viven en una realidad existente y no en un mundo teórico.

La gente también sabe que senadores y senadoras, reciben sueldos millonarios por labores que no los justifican. Nunca se encargaron de explicar esto a la ciudadanía. Todo se confirma con los altos índices conocidos de falta de credibilidad y desconfianza hacia el Senado, que se rematan con la sabida corrupción de algunos de sus integrantes y la “Cocina” con ollas gigantescas que se revuelven en sus pasillos, que superan una versión grosera de Maquiavelo. El Senado está de salida.

Un error de forma y fondo en estas últimas votaciones del pleno, fue el rechazo a la propuesta de democracia paritaria del sistema político, porque, como se vio, la paridad está incluida en la base de la nueva constitución.

Luego de evidenciar como traición de colectivos políticos de la convención, el incumplimiento del acuerdo previo de aprobar esta norma, el colectivo de feministas constituyentes llamó a una alerta feminista, para que su próxima votación sea a favor, al que se sumaron importantes organizaciones.

Aprobar las propuestas de normas feministas que fueron fuertemente apoyadas como iniciativas populares, se percibe, primero, como esencial para dar merecida respuesta al movimiento de mujeres y feministas, que es reconocido como el más fuerte y global de estos tiempos. Como también por la base requerida para la implementación del programa feminista impulsado por el gobierno actual. El mundo del feminismo vigila estos procesos con atención.

La convención sigue avanzando y concluyó la semana con bastante movimiento. La propuesta de la comisión de Sistema Político, que se refiere a Desmilitarizar Carabineros para tener una policía profesional, jerarquizada, obediente, no deliberante y con fuertes controles civiles, fue debatida y votada por esta comisión y aprobada, pasando a deliberación en el pleno.

Es innegable que la policía chilena, Carabineros, requiere una transformación o lo que se discute, su disolución.

Se entiende que incluso una parte, tal vez más importante de lo que se sabe, de sus funcionarias y funcionarios con vocación de servicio, espera por lo menos, cambios. Por cierto, tendrá que ocurrir esta metamorfosis vital, menor o mayor y luego demostraciones claras de una formación sustancial y evidente en DDHH, en transparencia, anti corrupción y más, para que la ciudadanía se concilie con esta institución.