ARQUITECTO, VÍCTIMA DE ESTALLIDO OCULAR EXIGE JUSTICIA TRAS 9 AÑOS DE IMPUNIDAD

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Un día jueves, hace casi 9 años, el 11 de abril del 2013, El arquitecto Enrique Eichin (en ese entonces de 58 años) se retiraba del escenario donde culminaba una multitudinaria marcha estudiantil. En ese tránsito, fue testigo de la llegada de un grupo de Carabineros desde un pasaje aledaño que empezó a reprimir violenta e intempestivamente a quienes se manifestaban. Desde el contingente, un funcionario de la policía comenzó a disparar ráfagas de balines de pintura, haciendo caso omiso de todo protocolo para el uso de armas disuasivas, lo que tuvo como consecuencia varios heridos. Entre ellos, Enrique Eichin, quien recibió el impacto de un balín en su ojo derecho, provocándole un estallido ocular y perdiendo así de manera definitiva tanto la visión como el globo ocular.

(CHILE) Un policía de las Fuerzas Especiales de Chile dispara balas de pintura contra asistentes a manifestaciones EFE/Ariel Marinkovic


Esto ha traído una serie de consecuencias económicas y emocionales, además de un estado de discapacidad parcial irreparable. Muchas intervenciones médicas, el uso permanente y de por vida de una prótesis, la pérdida de la tridimensionalidad para trabajar como arquitecto, cuadros depresivos y postraumáticos, la dificultad de tomar con seguridad y confianza a sus nietos… El impacto psicosocial sobre una persona que antes de la agresión era completamente funcional e independiente.


Tras una minuciosa investigación, se ha dado con que ese funcionario policial es el Capitán de Carabineros, Jaime García Muñoz, miembro de Fuerzas Especiales activo en el ejercicio de sus funciones, imputado desde el 2016 y quien se encuentra actualmente formalizado por ese delito, esperando la sentencia del tribunal.
Este miércoles 30 de marzo de 2022 se inicia la audiencia de juicio oral en contra del uniformado que disparó, para que, finalmente, el tribunal se pronuncie sobre su culpabilidad y la aplicación de la pena que corresponda.
Casi un decenio después, el agresor sigue en total impunidad, y se mantiene ejerciendo la represión en las calles. Hoy, seguimos exigiendo justicia y reparación.
¡JUSTICIA PARA ENRIQUE EICHIN!

Firman sus hijas e hijo, Lorena, Andrea, Daniela y Pavel.

El arma utilizada por los policías chilenos parece ser una versión modificada del fusil de paintball civil “BT-4 Combat’ como testimonia esta fotografía del  28/03/2013.

El capitán García M. de las Fuerzas Especiales de Carabineros de Chile.
11 abril 2013, Santiago.

Un estudio oftalmólogico de 1998 concluía que estas armas, incluso usadas en un contexto de juego, pueden provocar heridas graves : «Paintball guns can cause devastating ocular injuries. Wearing protective eye and face gear during this game is essential. We recommend that an anti-fog face mask with a one-piece polycarbonate eye shield be worn by those participating in paintball games.»

El capitán García M. de las Fuerzas Especiales de Carabineros de Chile.
11 abril 2013, Santiago.

Mi compañero, Enrique Eichin Zambrano, arquitecto, 58 años, fue impactado por un balín policial en el ojo derecho.
Como miles, fuimos mi compañero, mi hija y yo a la marcha convocada por la Confech en Santiago (en donde estoy por unos días viniendo desde Montreal, Canadá). Fue hermoso. Eran miles y miles con consignas, cantos, bailes… Nos contagiamos con el entusiasmo y alegría y recorrimos animados la marcha, desde Plaza Italia, sumándonos a unos y otros, descubriendo la creatividad, picardía, poesía y determinación de lucha en los letreros enarbolados, sacando fotos y encontrando viejos amigos, los de entonces, casi todos cabezas blancas ahora.

Llegamos hasta el lado del escenario en donde nos quedamos a escuchar los discursos, interesados, deseosos de escuchar a los representantes juveniles y también a los otros actores sociales solidarios, aliados de la causa de la educación. Había ardor combatividad, determinación y deseo de sumarse, de converger para cambiar un orden establecido que tiene a la sociedad enferma de mal vivir, no sólo por causa de un sistema de educación viciado sino que por las derivas nefastas que se manifiestan en todos los ámbitos.

Cuando empezó la música, nos abrimos paso hacia el costado para irnos. Mi madre nos esperaba a almorzar en su casa. Nos dirigimos hacia la izquierda del escenario, del lado de calle Bandera. Era alrededor de las 13:30. A los pocos pasos vimos que en esa calle, cerca de San Pablo, había enfrentamientos y los guanacos tiraban agua. Nos quedamos asombrados por la tremenda violencia. Contrastaba tanto con el acto que continuaba a pocos pasos detrás nuestro antes miles y miles de pacíficos manifestantes que cantaban y bailaban en ese momento al son de la música de un grupo cumbiero. En la calle Bandera era la guerra. Los guanacos atacaban. Volaban piedras y otros objetos. Algunos jóvenes intentaban derrumbar postes o rompían anuncios y letreros. Nos quedamos parados atónitos, mirando. Estuvimos tal vez dos minutos. De repente, y antes de que alcanzáramos a reaccionar, avanzaron los guanacos desde San Pablo y aparecieron decenas de pacos corriendo, a la caza de los muchachos. Algunos disparaban. Fue la desbandada. No atinamos a movernos rápidamente. Mi hija sacaba fotos.

Súbitamente, mi compañero dió un grito ahogado llevándose la mano a la cara. Acababa sufrir el impacto de un balín en el ojo derecho. De ahi adelante fue la locura.

Isabel Orellana Pareja de Enrique Eichin, 11 de abril 2013