TRAS OCHO MESES DE OCUPACIÓN estudiantes y organizaciones víctimas de violencia policial deponen toma de sede del INDH.

Comparte en:

Estudiantiles (ACES) y organizaciones de DDHH victimas de la represión del estado y presos/as políticos deciden abandonar la Sede Central del Instituto Nacional de Derechos Humanos

COMUNICADO


Realizamos la ocupación en un momento de grave abandono institucional, político y social
hacia les sobrevivientes, familiares de asesinados/as y presos políticos. Habían pasado dos
años desde el estallido y tras el infame acuerdo por la paz, algunos simplemente quisieron
dar vuelta la página. Las autoridades, candidatos y partidos políticos estaban centrados en
la precampaña presidencial. La toma del Instituto Nacional de Derechos Humanos fue una
acción directa que buscaba hacer visible a quienes fueron parte de los hitos populares más
importantes de nuestra historia reciente, y que por jugársela para cambiar este territorio,
fueron sujeto de violencia y terrorismo estatal.


Es preocupante que demandas tan básicas como la reparación integral, el fin de la prisión
política, juicio y castigo para los responsables de asesinatos en el marco de protestas y
organización popular, sean aportilladas mediante el argumento de que son imposibles de
realizar. Tildar de intransigentes a quienes han vivido violencia estatal, policial y de
particulares por el hecho de querer transformar de raíz su realidad, no solo habla de una
indolencia profunda, sino también de que existe una oscura red de protección a criminales
por el hecho de ser autoridades políticas o parte de la élite económica en este país.


Sergio Micco y su círculo de hierro compuesto por consejeros junto a miembros del
directorio, trabajaron incansablemente por boicotear cada instancia de diálogo propuesta.
Exceptuando les trabajadores del Instituto y las organizaciones de la sociedad civil, pocos
se arriesgaron en denunciar la actuación del director, aún a pesar de haber perdido toda
credibilidad. Aunque Micco se jacte de ser rey, es bufón sentado en un trono que nadie más
que él mismo sostiene. Fuimos un blanco permanente en la agenda del directorio, a través
de ofensivas comunicacionales o persecución judicial, política del amedrentamiento que a la
larga, terminó por hundir aún más en la crisis de legitimidad que vive el INDH.


La toma del INDH entrega lecciones fundamentales, porque reafirma que la única forma de
obtener ganadas concretas para el pueblo es la acción directa frente a las trabas
institucionales, políticas y económicas que se nos impone. La retórica de la impunidad no
quedó anclada en los años 90’ con el proceso Valech o Rettig, ni en la precaria política del
PRAIS. Quedó evidenciado que los mecanismos de impunidad no se promueven solo por
individualidades, subyacen en las mismas estructuras que sostienen las instituciones
producto de que a partir de ellas, se representan los intereses de los grandes empresarios,
los mismos que han precarizado y despojado a las familias trabajadoras de este país.


El ejemplo más reciente es la actuación de fuerzas especiales en la última protesta de plaza
dignidad, donde un manifestante resultó gravemente herido por el actuar policial. Si esto
ocurre a pesar de que asumiera un nuevo gobierno que plantea compromisos con el mundo
de los derechos humanos, queda claro que las medidas deben ser mucho más incisivas, tal
como se plantea con la disolución de carabineros.


Porque no solo se trata de garantizar la no repetición, sino que transformar los mismos
cimientos de un sistema económico, político y social que perpetúa la violencia de una clase
sobre otra, de los poderosos sobre los pueblos que habitan este territorio.


Con ese compromiso y esa misma convicción es que nos mantuvimos casi un año en toma,
abriendo espacios de organización para sobrevivientes, familiares de asesinados y presos
políticos. Hoy damos un paso fundamental para esta articulación, no es el primero y mucho
menos el último que daremos en conjunto. Abren las grandes alamedas quienes fueron
ninguneados en los programas de reparación del Estado, quienes intentaron marginar por
defender una visión de justicia y transformaciones que ponía en riesgo el edificio de la
impunidad. A las mesas de reparación se integran todos y todas, sin excepción ni
condiciones. Desde la toma hoy avanzamos a copar todos los espacios donde se pretende
avanzar en libertad, justicia y reparación.

Nos encontramos en la toma y hoy entramos todos juntos y juntas, porque nunca más quedarán compañeros y compañeras abajo. Tras la respuesta que nos entrega el gobierno mediante la subsecretaría de derechos humanos, decidimos acoger estas garantías y entregar el edificio a les trabajadores del
INDH, a quienes estuvieron en las calles como testigos y muchas veces víctimas de la represión policial.

Los primeros en evidenciar el pacto de silencio y complicidad entre Sergio
Micco y el gobierno de Sebastián Piñera, cuando el directorio censuró el informe de
funcionarios que evidenciaba las violaciones sistemáticas a los derechos humanos
cometidos en Chile durante el estallido social.


Nuestro acuerdo es directamente con ellos porque aunque Micco siga oficiando como
director del organismo, ha perdido toda legitimidad y respeto ante la opinión pública y al
interior de su propia institución.


Confiamos plenamente en los y las trabajadoras, las organizaciones de la sociedad civil y
por supuesto, en nuestros propios compañeros y compañeras sobrevivientes, familiares de
asesinados y presos políticos, porque ninguna institución o manto de impunidad puede
frenar la lucha por justicia que se libra día a día en las calles.


Queda claro que mientras algunos se escandalizaban por la ocupación del establecimiento,
se escondía bajo la alfombra la realidad que fue evidenciada gracias a este proceso; quien
mantiene secuestrado el Instituto nacional de Derechos Humanos es Sergio Micco y su
círculo de hierro. Quienes romperán con esa muralla, son los mismos y mismas que
creyeron firmemente en este proceso.


Hay mucho por avanzar, debemos trabajar para que la libertad de nuestros compañeros y
compañeras presas políticas sea sin exclusiones, cosa que no garantiza el actual proyecto
de indulto alojado en el congreso. Presionaremos para indultos presidenciales donde no
quede ninguno fuera.


Si bien Piñera y sus cómplices se retiraron del Estado, no pueden salir impunes de este
proceso, porque siguen siendo parte de la élite que toma las decisiones en este país y no
podemos olvidar que entre ellos aún hay altos mandos que permanecen en las fuerzas de
orden y seguridad. Nuestro compromiso también estará en luchar por juicio y castigo contra
ellos, porque no queremos que se repita la historia, cuando en manos de la concertación se
entregaron migajas de reparación a cambio de mantener impunes a los criminales de la
dictadura.


Tampoco podemos olvidar que no solo se mató, torturó y mutiló desde el Estado, sino
también privados que como brazo armado del empresario nos arrebató a luchadores y
luchadoras sociales como Emilia Bau y Macarena Valdés, entre tantos y tantas compañeras.
Por ellos, ellas, elles, seguiremos firmes en este camino por libertad, justicia y reparación,
alertas y en pie de lucha. Cierre del comunicado.