Funcionarios del Registro Civil, movilizados: “Llevamos años esperando un reconocimiento a la trayectoria”

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Piensa Prensa

Durante este mediodía funcionarios del Registro Civil (Asociacion Nacional de Funcionarios del Servicio del Registro Civil e identificación, ANERCICH) comenzaron movilizaciones por demandas a un pliego de peticiones no resueltos desde el año 2017.

COMUNICADO

Los trabajadores y trabajadoras del Registro Civil hemos soportado 4 años de gobierno de
derecha. Decimos soportado y más bien padecido. Porque ha sido un ejercicio de resistencia
frente a lo más variado de malas prácticas, imposiciones y caprichos de una autoridad que
no ha ganado ni la más mínima legitimidad entre nuestros pares.


Podemos decir que en cuatro años no hemos tenido ni un solo avance sustantivo en nuestra
calidad de vida laboral, no hemos tenido un reconocimiento a nuestra labor comprometida en
la pandemia, como sí la ha habido en otras catástrofes y en otros servicios, ninguna mejora
a nuestros colegas más antiguos y ad portas de jubilar, ninguna oportunidad de desarrollo
profesional para nuestros compañeros y compañeras con un título y muchas otras
postergaciones.


Los dirigentes hemos sido ignorados de forma casi permanentemente y muy pocas
resoluciones que nos afectan directamente fueron discutidas en una mesa común y la
mayoría de las veces solo éramos informados de decisiones ya tomadas a pesar de
instrucciones explícitas de entidades superiores. La mayoría de las veces también se nos
negó la información con miles de excusas burdas o derechamente se nos rechazó las
solicitudes de acceso a datos, estadísticas y toda clase de antecedentes de operaciones y
de personal.


Como ANERCICH nos hacemos cargo de cada una de las aseveraciones que hemos
denunciado internamente y a la prensa en torno a diversos aspectos institucionales que
consideramos deficientes, especialmente con respecto a nuestra dotación y función pública.
Presentamos aquí una breve descripción de estas falencias y urgencias actuales a fin de
que puedan remediarse a la brevedad en una necesaria nueva relación entre
trabajadores/as y quienes están a cargo de este Servicio.


a) Nuestra dotación en crisis
Decimos sin temor a equivocarnos, que existe desde hace años una crisis de dotación en
esta entidad. En estos momentos nuestro Servicio funciona casi al límite de su capacidad
tensionando fuertemente a los funcionarios y funcionarias que han debido cumplir sus
funciones aun a riesgo de contagios y no siempre con las medidas de resguardo adecuadas.
Esto ha afectado directamente en la calidad de atención a los usuarios y usuarias. Aun
cuando hoy más del 95% de los colegas ha vuelto a la presencialidad, los problemas de
oferta y demanda en nuestro Servicio persisten.


Son ya más de 4 años en que los cupos de colegas jubilados/as prácticamente no son
repuestos. Enfrentamos por estos días una tormenta perfecta: mayores funciones legales
asignadas al Servicio por ley, no renovación de los cupos de funcionarios/as y el
aumento demográfico sustancial que se produce desde hace años con fenómenos
como el de la migración y el significativo aumento de inscripciones y transferencias
de vehículos motorizados registrado el último año. Mencionamos también acá las
nuevas funciones como las de Acuerdo de Unión Civil y matrimonio igualitario.
Como dato objetivo, en base a proyecciones y datos de INE y DIPRES, vemos que desde
2001 hasta hoy, la población chilena ha crecido un 27%1 mientras que nuestra dotación
efectiva, sólo un 17%2. Consecuentemente, nuestras actuaciones han crecido en torno
al 35% en dicho periodo.


Hemos conseguido que se repongan 126 cupos para puestos de front office donde la
necesidad es más acuciante en el día a día, sin embargo, tras la primera línea de atención,
la sobrecarga tiene muy resentidos a los equipos de backoffice como Vehículos Motorizados,
Cédula y Posesiones Efectivas, entre otros.


Ante este panorama esperamos la reposición inmediata de los cupos dejados por los
colegas jubilados, renunciados o desvinculados de los últimos 4 años contratando a los
suplentes y reemplazos activos y no activos en estricto orden de antigüedad y calificaciones.


b) “Amarres” y arreglos de última hora
Es de conocimiento público que a lo largo de estos 4 años, se contrató en diversas
modalidades a un gran número de personas en altos grados y en cargos de importancia. Por
otra parte, hubo bullados cambios de grado de última hora y contrataciones en ADP que no
pasaron inadvertidos para los funcionarios/as de carrera.


Ante este panorama, no podemos más que refrendar las declaraciones que entregamos al
medio Interferencia3 que realizó una investigación al respecto:
“nosotros calculamos que en estos cuatro años este gobierno ha ingresado más de 150
personas, la mayoría profesionales en muy altos grados, en perjuicio de nuestros
funcionarios y funcionarias de carrera, quienes esperan por muchos años una oportunidad y
con las competencias necesarias”.

“Los funcionarios ven cómo llegan personas de afuera sin experiencia siquiera en el servicio
público y a las que hay que enseñarles más encima la pega”.


Vemos cómo se crean nuevas dependencias y departamentos como el de Identificación en
donde incluso los jefes de carrera se ven sorprendidos con la notificación de grandes
cambios de estructuras y ante hechos consumados, sólo nos queda mirarnos y suspirar
viendo además cómo se crean y más bien inventan otros cargos difícilmente defendibles incluso con beneficios de asignación crítica como es el de “Encargado de Relaciones
Laborales.”

c) Nuestra carrera funcionaria y mejoras salariales
Una fotografía rápida a los indicadores de nuestra dotación nos arroja que nuestros/as
colegas son mayoritariamente mujeres (70%), con una antigüedad promedio de 18 años en
el Servicio, una antigüedad del grado de más de 8 años en promedio y el grueso de ellos
están concentrados en los más bajos de nuestro escalafón (60% se encuentra entre los
grados 22° y 14°).

Llevamos años esperando un reconocimiento a la trayectoria, esperando una oportunidad
profesional y una verdadera carrera funcionaria.


Nuestra actual ley planta que data del siglo pasado, está totalmente obsoleta y no
representa en nada nuestra realidad como servicio en cuanto a los estamentos, grados y
responsabilidades. Es urgente su renovación y tener nuestros cargos y grados en propiedad
y sin figuras como las del tristemente célebre Art. 87.


En 2018 se llevó a cabo un concurso que buscó entregar una mejora en grado a un grupo
menor de colegas mediante concurso que obligó a demostrar conocimientos de materias
propias de la institución a personas con más de 20 o 30 años de carrera mediante pruebas
que muchos y muchas consideraron humillantes. Luego de una serie de errores del proceso,
se entregó grados a los ganadores/as, sin embargo, se nos informó que la DIPRES no había
autorizado los recursos para los más de 130 colegas de planta -los de mayor antigüedad del
servicio- a quienes ya se había notificado del beneficio obtenido.


Se suman y suman a través de los años estudios millonarios a consultoras externas para
realizar estudios de dotación, funciones y competencias sin que arriben a proyectos o
propuestas concretas.


d) Infraestructura y sistemas deficientes
Históricamente nuestro Servicio ha tenido una realidad muy dispar en cuanto a la calidad de
sus instalaciones. Sin embargo, esta realidad se hace aún más desigual cuando tenemos
oficinas que se llueven, no tienen servicios higiénicos ni climatización o tienen plagas, la
autoridad arrienda 4 pisos de un edificio de lujo para instalar a toda la plana mayor.
Sabemos que debemos nivelar hacia arriba, pero primero hay que preocuparse de ciertas
condiciones mínimas.


Tenemos oficinas destruídas (Copiapó, Puente Alto, Bonilla, Panguipulli, Taltal) que no se
han reparado o reemplazado adecuadamente y otras cuya remodelación ha demorado
injustificadamente (La Calera).


Tenemos bóvedas de archivos gigantescas en las que no existe climatización por más de 5
años y mantiene a nuestros colegas trabajando a diario en los meses de verano con
altísimas temperaturas y escasa ventilación. En el mismo edificio, de archivo central, los
ascensores permanecen largos periodos inutilizados, con fallas e incluso ocasionando
accidentes graves.


Se ha hecho casi costumbre que en medio de la atención diaria a usuarios/as, los sistemas
de identificación (cédula) se caigan o tengan intermitencias. Esto no ha sido resuelto
adecuadamente e impacta directamente al funcionario/a de primera línea que debe dar las
explicaciones con las consecuencias también en nuestros usuarios/as.


A pesar de los esfuerzos por modernizar, el servicio mantiene muchos pendientes en la
optimización de sistemas y digitalización de procesos. Lo anterior se profundiza con la
ineficiente gestión tanto en infraestructura como en la ausencia total de política de recursos
humanos.


Creemos que el agendamiento es una buena herramienta pero puede ser mucho mejor
implementado, agregando sentido de pertinencia sobre todo en regiones donde no existe
familiaridad con el uso de TIC’s. y definitivamente debe ser reevaluado para las oficinas
unipersonales, ajustándose a las características demográficas de las mismas.


En los últimos meses nos encontramos con que incluso nos faltan insumos básicos como
toners de impresión, los que dependen de empresas externas a las que raramente se
aplican multas o castigos por incumplimiento, y aunque así fuese, no se solucionaría el
problema de desabastecimiento.


Un triste panorama
Producto de todo lo anterior, nuestra gente ha sufrido agobio laboral y un detrimento claro en
la calidad del ambiente y en las condiciones de trabajo.


A eso debemos sumar persecución, un uso selectivo a indiscriminado de los sumarios
administrativos, prácticas antisindicales, como realización de sumarios a quienes
participaron de asambleas convocadas por ANERCICH, maltratos y acoso por parte de las
nuevas jefaturas, cifras todas que no podemos poner en concreto debido a la negativa para
entregar la información por ejemplo de MALS, pero que recogemos a partir de los relatos
cotidianos en las oficinas del nivel central y de regiones.


Se produce así un círculo vicioso de afectación a la salud que se traduce en aumento de
licencias, con la consiguiente recarga a los equipos de trabajo que producen más efectos en
la salud física y mental.


Por cierto que la pandemia ha golpeado sobre todo a las madres que ven muy dificultoso el
acogerse a medidas preventivas, al pago de sus derechos de sala cuna o a permisos. El
trabajo remoto ha corrido por cuenta de los propios colegas que deben adaptar un espacio
de trabajo, pagar los costos de internet y disponer de sus propios equipos de computación
para el trabajo.


En general, los servicios de atención a los colegas han sufrido bajas, las atenciones
psicológicas han disminuido, los seguimientos a los casos tienen muchas limitaciones y el
Servicio de Bienestar se encuentra técnicamente quebrado por un mal manejo y falta de
proyección, lo que ha afectado en la regularidad y porcentaje de reembolso de las
prestaciones médicas más comunes.


Nuestra imagen pública se ha visto mermada y así lo reflejan las encuestas de satisfacción y
otras de opinión que reciben los efectos de la mala gestión, identificando el problema con el
funcionario/a y no con las decisiones de gestión. Se multiplican también los artículos de
prensa y opinión que nos ponen en el ojo del huracán ya sea por retrasos y deficiencias en
la atención o por decisiones que se toman en ámbitos como la licitación de cédula y
pasaporte.


Apelamos a la comprensión de ustedes como nuevas autoridades ministeriales para mejorar
de forma urgente la relación de trabajadores y Servicio. Para establecer una nueva relación
de respeto y avances sustantivos en los temas expuestos. El descontento es grande pero
también lo son las ganas de buscar soluciones e iniciar una nueva etapa. Pero para eso es
necesario que no sigan ejerciendo las actuales autoridades del Servicio y exista un cambio
visible desde el primer día del nuevo gobierno.


Solicitamos por ello la instalación de una mesa tripartita permanente para discutir acerca de
las materias planteadas y aún más, se nos invite a participar de la elección de nuevas
autoridades.



Atentamente,
Directorio Nacional ANERCICH