INFORME SOBRE LA DESIGUALDAD GLOBAL 2022.

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El informe también se basa en el extenso trabajo de los investigadores asociados a la base de datos
de desigualdad mundial disponible en https://wid.world/team/

En 2021, había 62,2 millones de personas en el mundo que poseían más de 1 millón de dólares. Su riqueza promedio fue de $ 2,8 millones, lo que representa un total de $ 174 billones.

Joseph Stiglitz: Premio Nobel de Economía : “El 90% de los que nacen pobres mueren pobres por más esfuerzo que hagan, el 90% de los que nacen ricos mueren ricos independientemente de su mérito”.

Datos fiables sobre la desigualdad como bien público global.

Vivimos en un mundo en el que abundan los datos y, sin embargo, carecemos de información
básica sobre la desigualdad. A pesar de que los gobiernos de todo el mundo publican las
cifras sobre el crecimiento económico todos los años, los reportes no detallan cómo se
distribuye el crecimiento entre la población, es decir, sobre quién gana y quién pierde con
las políticas económicas. El acceso a dichos datos es fundamental para promover la
democracia. Más allá de los ingresos y la riqueza, también es fundamental mejorar nuestra
capacidad colectiva para medir y monitorear otras dimensiones de las disparidades
socioeconómicas, incluidas las desigualdades ambientales y de género. La información sobre
desigualdad de acceso abierto, transparente y confiable es un bien público mundial.

Este informe presenta la síntesis más actualizada de los esfuerzos investigativos
internacionales para rastrear las desigualdades globales. Los datos y análisis presentados
aquí se basan en el trabajo de más de 100 investigadores durante cuatro años, ubicados
en todos los continentes, contribuyendo a la Base de Datos de Desigualdad Mundial (WID.
world), constituida por el Laboratorio de Desigualdad Mundial (World Inequality Lab
-WIL-). Esta vasta red colabora con instituciones estadísticas, autoridades fiscales, universidades y
organizaciones internacionales para armonizar, analizar y difundir datos internacionales
comparables sobre desigualdad.

Las naciones se han vuelto más ricas, mientras que los gobiernos se han vuelto más pobres.

Una forma de entender estas desigualdades es centrarse en la brecha entre la riqueza neta
de los gobiernos y la riqueza neta del sector privado. Durante los últimos 40 años, los países
se han vuelto significativamente más ricos, pero sus gobiernos se han vuelto significativamente
más pobres. La participación de la riqueza en manos de los actores públicos es cercana
a cero o negativa en los países ricos, lo que significa que la totalidad de la riqueza está en
manos privadas. Esta tendencia se ha visto magnificada por la crisis del COVID,
durante la cual los gobiernos tomaron prestado el equivalente al 10-20% del PIB, esencialmente
del sector privado. La escasa riqueza actual de los gobiernos tiene importantes implicaciones
para las capacidades estatales de abordar la desigualdad en el futuro, así como los desafíos
clave del siglo XXI como el cambio climático.

Las desigualdades globales parecen ser tan grandes hoy como lo fueron en el pico del
imperialismo occidental a principios del siglo XX. De hecho, la proporción de ingresos que
capta actualmente la mitad más pobre de la población mundial es aproximadamente la
mitad de lo que era en 1820, antes de la gran divergencia entre los países occidentales y
sus colonias (Gráfico 7). En otras palabras, aún queda un largo camino por recorrer
para deshacer las desigualdades económicas globales heredadas de la alta desigualdad
en la organización de la producción mundial entre mediados del siglo XIX y mediados del
XX.

La participación del trabajo femenino en el ingreso aumentó del 34% al 38% en América del Norte entre 1990 y 2020.

Las desigualdades de riqueza han aumentado en la parte superior de la distribución.

El aumento de la riqueza privada también ha sido desigual dentro de los países y a nivel
mundial. Los multimillonarios mundiales han capturado una parte desproporcionada del
crecimiento de la riqueza mundial durante las últimas décadas: el 1% superior se llevó el 38%
de toda la riqueza adicional acumulada desde mediados de la década de 1990, mientras que el
50% inferior capturó solo el 2%. Esta desigualdad se debe a una grave desigualdad en las tasas
de crecimiento entre los segmentos superior e inferior de la distribución de la riqueza. La riqueza
de las personas más ricas del mundo ha crecido entre un 6% y un 9% anual desde 1995, mientras
que la riqueza promedio ha aumentado un 3,2% anual (Gráfico 9). Desde 1995, la participación
de la riqueza mundial propiedad del 0,01% más rico creció del 7% al 11%. La participación de la
riqueza en manos de multimillonarios también se disparó durante este período (del 1% al 3%) y
este aumento se exacerbó durante la pandemia de COVID. De hecho, 2020 marcó el aumento
más pronunciado registrado en la participación de los multimillonarios en la riqueza del mundo.

En 2021, había 62,2 millones de personas en el mundo que poseían más de 1 millón de dólares (medido según los tipos de cambio del mercado). Su riqueza promedio fue de $ 2,8 millones, lo que representa un total de $ 174 billones. En nuestro escenario fiscal 2, un impuesto sobre el patrimonio progresivo global produciría un 2,1% de la renta global, teniendo en cuenta la depreciación y la evasión del capital.

La base de datos sobre desigualdad mundial (WID.world) se basa en el esfuerzo combinado de una red internacional de más de cien investigadores que cubren más de setenta países de todos los continentes. WID.world está coordinado por un comité ejecutivo compuesto por cinco codirectores y por una docena de coordinadores regionales y temáticos.