CANADA: Justin Trudeau invoca poderes de emergencia ante las protestas antivacunas.

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El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, ha invocado este lunes poderes de emergencia

El primer ministro Trudeau invoca la Ley de Emergencias, la sucesora de la Ley de Medidas de Guerra, para sofocar las protestas en Canadá.

Trudeau: “Siempre defenderemos los derechos de los canadienses a la reunión pacífica y la libertad de expresión, pero estos bloqueos son ilegales… el momento de irse a casa es ahora”.

La Ley de Emergencias que Trudeau ha puesto en marcha es una disposición poco utilizada que permite al Gobierno federal anular el poder de las provincias y autorizar medidas temporales especiales para garantizar la seguridad en cualquier zona del país debido a ciertos acontecimientos. En tiempos de paz, la única vez que se ha recurrido a esos poderes fue durante el mandato del exprimer ministro Pierre Trudeau —padre del actual mandatario— durante la llamada Crisis de Octubre en 1970, cuando se produjeron los secuestros de un político canadiense y un diplomático británico por un grupo terrorista conocido como Frente de Liberación de Quebec. Durante las dos guerras mundiales, estos poderes fueron activados también.

La policía canadiense desalojó por completo durante esta madrugada el puente Ambassador, en la ciudad de Windsor, en la provincia de Ontario, bloqueado durante la última semana por la protesta de camioneros contrarios a la vacunación obligatoria para los trayectos transfronterizos, impuesta por el Gobierno de Justin Trudeau el 15 de enero. El Ambassador es el principal paso comercial entre Canadá y la vecina Estados Unidos.

Las fuerzas de seguridad detuvieron a 12 personas y remolcaron siete vehículos cuando llegaron a la zona cero de la protesta en la madrugada, aunque el sargento de la policía de Windsor, Steve Betteridge, encargado del despliegue policial, precisó que los manifestantes “respondieron sin violencia y los agentes no tuvieron que usar la fuerza”. Durante la tarde los detenidos aumentaron a casi una treintena, a medida que la policía continuaba empujando el cordón para alejarlos varias calles del puente. Los que no se respondieron a la orden de moverse, fueron arrestados.